
En los últimos meses, el término barebacking ha tomado fuerza en redes sociales y medios especializados en estilo de vida y viajes, particularmente entre los jóvenes de la Generación Z. A pesar de sus connotaciones anteriores en contextos sexuales, el concepto ha sido resignificado para describir una nueva forma de viajar: sin reservas, sin itinerarios definidos y con presupuestos mínimos. Esta tendencia ha despertado tanto curiosidad como polémica en el mundo del turismo.
Una forma de viajar sin filtros ni estructuras
El nuevo significado de barebacking en el ámbito del turismo alude a una experiencia más cruda y espontánea. Se trata de viajes que prescinden de la planificación tradicional: nada de hoteles, vuelos programados ni guías turísticas. Los jóvenes optan por improvisar el destino, el transporte y el alojamiento, muchas veces optando por acampar, hacer autostop o depender de plataformas comunitarias para moverse y alojarse. La intención es “viajar ligero” tanto física como mentalmente.
Origen del fenómeno: redes sociales y nuevas narrativas
Plataformas como Instagram, TikTok y Reddit han sido clave para popularizar el término y su reinterpretación. Influencers de viajes comenzaron a utilizar el hashtag #barebacking para mostrar experiencias auténticas, lejos del turismo de masas. Estos contenidos suelen mostrar la realidad sin filtros: dormir en estaciones, comer en la calle, depender de la hospitalidad de desconocidos y vivir con lo justo. Este enfoque conecta con el deseo de muchos jóvenes de romper con las estructuras y revalorizar la experiencia por encima del confort.

Del minimalismo al rechazo del consumo
El barebacking se enmarca en una corriente más amplia que cuestiona el modelo turístico tradicional. Para la Generación Z, muchos de los viajes convencionales están plagados de consumismo y superficialidad. Por eso, prefieren experiencias genuinas, austeras y hasta incómodas, si eso les permite conectar de forma real con las personas y culturas. El rechazo al lujo no solo es estético, también es político y ecológico.
Riesgos y críticas a la tendencia
Aunque el barebacking promueve la libertad y el desapego material, también ha sido criticado por su imprudencia. Al eliminar estructuras básicas como reservas o seguros, muchos viajeros se exponen a situaciones de inseguridad. Organizaciones y expertos en turismo han advertido sobre los peligros de viajar sin planificación, especialmente en regiones con baja conectividad, alto índice de criminalidad o condiciones climáticas extremas. Además, algunas voces critican la romantización de la precariedad como una forma de privilegio disfrazado.
¿Es barebacking solo para algunos?
Varios expertos en turismo y sociología han señalado que este tipo de viaje solo es viable para personas con cierto respaldo económico o social, que pueden asumir los riesgos y volver a casa en caso de problemas. En ese sentido, el barebacking se convierte en una experiencia “alternativa” desde una posición privilegiada, aunque su retórica promueva la libertad absoluta. Este matiz ético ha abierto un debate sobre quién puede permitirse este tipo de aventuras sin consecuencias graves.
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Impacto en la industria turística
El auge del barebacking ha obligado a empresas turísticas y plataformas de servicios a repensar sus modelos. Aunque estas experiencias suelen escapar del radar comercial, han dado pie a nuevas propuestas como aplicaciones para couchsurfing, transporte colaborativo y alojamientos de bajo costo. También se han creado espacios para el trueque, la colaboración entre viajeros y el hospedaje comunitario. Es una forma de turismo que opera al margen del negocio tradicional, pero que no pasa desapercibida.
Un estilo de vida, no solo una forma de viajar
Para muchos jóvenes, el barebacking no es solo una manera de hacer turismo, sino una filosofía de vida. Implica vivir con lo necesario, tomar decisiones en tiempo real, valorar lo inesperado y romper con la lógica del control total. En un mundo cada vez más hiperplanificado, esta tendencia representa una forma de reconectar con la espontaneidad y cuestionar los modelos preestablecidos de éxito y disfrute.
Conclusión
El barebacking se presenta como una de las manifestaciones más radicales del cambio generacional en la forma de entender los viajes. Mientras para las generaciones anteriores viajar implicaba planificación y seguridad, para muchos jóvenes de la Generación Z es todo lo contrario: un salto al vacío con el objetivo de vivir experiencias reales. Aunque la práctica tiene riesgos y no está exenta de contradicciones, también refleja un anhelo profundo de autenticidad y libertad que marca la identidad de una nueva era.
Fuentes: El Colombiano