Un grupo de investigadores decidió crear una empresa ficticia compuesta exclusivamente por agentes de inteligencia artificial. El experimento, realizado en 2024, tenía como objetivo analizar el rendimiento colectivo de sistemas autónomos ante tareas empresariales comunes. Sin embargo, el resultado no fue el esperado: los agentes IA completaron menos del 25 % del trabajo asignado.

El experimento: una empresa completamente artificial

La investigación fue desarrollada por expertos en inteligencia artificial de varias universidades estadounidenses. Diseñaron un entorno empresarial virtual donde cada empleado —desde el gerente hasta el equipo de ventas— estaba representado por un agente IA autónomo. Cada uno tenía instrucciones y objetivos claros, y la infraestructura digital permitía simular interacciones, correos electrónicos, reuniones y tareas de gestión.

Metodología y diseño de agentes

Los agentes IA estaban basados en modelos tipo LLM (Large Language Models) integrados con memoria de trabajo y reglas de comportamiento. Recibían tareas como redactar propuestas, coordinar estrategias o tomar decisiones de inversión. A pesar de contar con acceso a bases de datos y herramientas, su rendimiento se vio limitado por problemas de comunicación, redundancia de acciones y falta de liderazgo efectivo.

Empresa Solo con IA Falla: Solo Cumplió el 25 % del Trabajo

¿Por qué fracasaron?

Uno de los principales hallazgos fue que los agentes, aunque autónomos, no lograban gestionar eficazmente el trabajo en equipo. Muchos duplicaban tareas, ignoraban mensajes o demoraban decisiones importantes. En términos de productividad, apenas un 25 % de las actividades se completaron correctamente. El sistema no pudo escalar tareas complejas ni distribuir la carga de forma eficiente.

Comparativa con humanos y modelos híbridos

En estudios paralelos con equipos humanos o mixtos (humanos + IA), los resultados fueron significativamente mejores. Los humanos aportaban criterio, intuición y contexto, mientras que la IA ayudaba en eficiencia y repetitividad. El enfoque completamente artificial no logró igualar esta sinergia, lo que refuerza la hipótesis de que, al menos por ahora, los modelos actuales requieren supervisión humana para funcionar de forma óptima en entornos empresariales.

Implicaciones para el futuro de la IA en empresas

Este experimento pone sobre la mesa una realidad poco discutida: la inteligencia artificial no es todavía capaz de operar de forma completamente autónoma en contextos laborales complejos. Las tareas que implican adaptación, contexto social, y toma de decisiones dinámicas requieren todavía intervención humana. Sin embargo, el estudio no descarta que en el futuro los agentes mejorados puedan desempeñar roles más estratégicos en entornos laborales automatizados.

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Reflexión ética y tecnológica

Más allá del rendimiento, el estudio plantea una reflexión ética importante. ¿Queremos delegar completamente la toma de decisiones corporativas a inteligencias artificiales? ¿Qué sucede con la responsabilidad legal, la creatividad o la empatía? Los investigadores coinciden en que, por ahora, la IA debe verse como un complemento, no un sustituto, reforzando la necesidad de un desarrollo tecnológico responsable y con supervisión activa.

Conclusión

El experimento de una empresa 100 % artificial revela tanto el potencial como los límites actuales de la inteligencia artificial. Si bien los agentes IA pueden asumir tareas específicas y repetitivas con eficiencia, el trabajo colaborativo, la resolución de problemas y el pensamiento estratégico siguen siendo dominios eminentemente humanos. A corto plazo, el modelo ideal será el híbrido: humanos apoyados por IA, en lugar de un reemplazo total.

Fuentes: Xataka

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